
Haz esta rutina lo más despacio que puedas, respirando, esperando en cada punto sin tensar ninguna zona de tu cuerpo, solo déjate hundir en las pelotas.
Notarás como tu cuerpo no quiere pararse y tiene una “lucha” entre la quietud y las ganas de avanzar, espera hasta que el cuerpo se relaje y sobre todo RES-PI-RA